miércoles, 15 de febrero de 2012
EL OSARIO DE SEDLEC -3
Nada más entrar en Sedlec, nos toparemos con dos cálices y una cruz hechos de huesos, para empezar a acostumbrarnos a la decoración ósea del lugar. También existen escaparates donde se exponen los cráneos de los guerreros caídos durante las batallas husitas, todos con huellas visibles de sus heridas de guerra. En cada rincón, se alzan pirámides de calaveras decoradas con coronas de gloria hechas de huesos que esperan el momento de la Resurrección.
Tanta es la expectación que puede originar en los turistas (unos 150.000 al año) que algunas de las calaveras incluso han sido robadas. Estoy seguro de que muchos góticos estarían encantados de tener una de ellas presidiendo el salón de su casa. Y un perro, al entrar en el osario de Sedlec, probablemente levitaría por la emoción, moviendo enérgicamente el rabo, ante tamaña oferta ósea. Sedlec sería para él como un hipermercado para perros, el Caprabo cánido donde ponerse ciego mascando fémures.
La primera impresión que el visitante tiene ante esta clase recreativa de anatomía humana es que todos los huesos son prácticamente iguales. En esencia lo son: están hechos de calcio y son blancos, claro. Pero las calaveras presentan las pequeñas diferencias que luego se traducen en las distintas fisonomías de una cara. Por ejemplo, si uno tiene una nariz aguileña, pues esta característica se verá reflejada en su calavera. Así que incluso puede ser entretenido, macabramente entretenido, el tratar de reconstruir las caras de los husitas. También podremos observar anomalías óseas, huesos mal formados o, sorprendentemente, unas hileras de dientes sanos, pues la mayoría de los difuntos al parecer no sufrían de caries.
EL OSARIO DE SEDLEC-2
La osamenta del cuerpo humano está compuesta por 208 piezas. 26 huesos en la columna vertebral, 8 huesos en el cráneo, 14 huesos en la cara, 8 huesos en el oído, 1 hueso en la laringe, 25 huesos en el tórax, 64 huesos en las extremidades superiores y 62 huesos en las extremidades inferiores. El fémur es el más grande (50 centímetros de longitud) y el estribo, el más diminuto (1,8 milímetros). Todo este rompecabezas compone nuestro esqueleto (palabra que deriva de skeletos, desecado, ya que los griegos creían que los huesos humanos eran materia muerta), pero también son los ornamentos que se usaron en Sedlec.
El osario no es un lugar llamativo desde fuera. Siete capillas forman un enorme anillo en torno al presbiterio, y su interior barroco está decorado con obras de arte. Pero hay una rotonda cerca de la iglesia con un cartel que indica la dirección al siniestro osario. La construcción es modesta, sobre un camposanto lleno de barro. La construcción es la iglesia de Todos los Santos. Por una escalera podéis subir a la capilla de Todos los Santos, donde antiguamente se encendían velas para los difuntos en las dos torretas detrás de la propia capilla. No es nada espectacular, la verdad.
EL OSARIO DE SEDLEC-1
Para contemplar un templo maldito como los que suele frecuentar Indiana Jones o para situarse delante de un clavicordio confeccionado con huesos humanos como el que aparece en Los Goonies no es imprescindible acudir a una sala de cine. Existe otra alternativa. Podéis tomar un vuelo hacia Praga con una de tantas líneas aéreas que realizan vuelos directos desde diferentes puntos de la península. Una vez en la capital checa, coged un tren a Kutná Hora, a 70 kilómetros de distancia.
Una vez en Kutná Hora es necesario que os desplacéis hasta la localidad de Sedlec, que ahora ya ha sido absorbida por Kutná Hora. Sin embargo, años atrás, Sedlec tenía entidad propia. Fue en su día una de las mayores productoras de plata del mundo medieval. A finales del siglo XIII, un tercio de la plata europea procedía de esta región. Así pues, hasta allí llegaron intrigantes, aventureros, mercaderes y artesanos.
Y, por supuesto, también desembarcó la Iglesia. El primer monasterio cisterciense fue fundado allí por Miroslav de Cimburk en 1142; sus monjes llegaron seducidos por la promesa del mineral de plata. En las tierras del monasterio, a finales del siglo XIII, se halaron importantes depósitos de plata, y de este modo también creció la influencia del Císter.
Y Sedlec pasó de ser famosa por su plata a ser famosa por sus huesos.
Enterrarse aquí estuvo de moda
LAS PIRÁMIDES CHINAS
La primera vez que un occidental vislumbró una pirámide china fue a finales de la Segunda Guerra Mundial. James Gaussman, piloto de la US Air Force, estaba cumpliendo una misión de abastecimiento de víveres y provisiones para las fuerzas del ejército chino. Su avión tuvo un problema mecánico y se vio obligado a regresar a su base en Assam, en el norte de la India.
El viaje de regreso, sin embargo, lo realizó Gaussman a baja altitud, por cuestiones de seguridad. Al dejar atrás la ciudad de Xi´an, se quedó boquiabierto al contemplar una pirámide de proporciones colosales, la llamada Gran Pirámide Blanca. Gaussman viró y realizó varias pasadas para asegurarse de lo que estaba viendo. La pirámide estaba allí, oculta entre la fronda, levantándose hacia el cielo como un templo antiquísimo. Para que no le tomaran por loco, inmortalizó el lugar con varias fotografías aéreas que, acompañadas de un detallado informe, entregó a sus superiores nada más aterrizar en la base área de Assam.
Sorprendentemente, los militares no dieron demasiada importancia a la pirámide: estaba más interesados en los carros blindados que en las implicaciones arqueológicas de una obra arquitectónica como aquélla.
40 años después, un escritor australiano llamado Brian Crowley publicó las fotografías de Gaussman en uno de sus libros e hizo famosa la pirámide, aunque no hay suficiente evidencia para suponer que la anécdota de Gaussman sea cierta.
jueves, 9 de febrero de 2012
¿Pueden los perros leernos la mente?
¿Pueden los perros leer nuestras mentes? ¿Cómo aprenden a pedir comida o deciden comportarse mal cuando no les miramos? Según Monique Udell y su equipo, de la Universidad de Florida (EE UU), el modo en que los perros responden al nivel de atención que le prestan las personas nos dice algo acerca de la forma en que piensan y aprenden sobre el comportamiento humano.
Investigaciones recientes han identificado una amplia gama de comportamientos sociales similares a los humanos en el perro doméstico, incluyendo su capacidad para responder al lenguaje corporal de las personas que le rodean, a las órdenes verbales, y a los estados de atención. ¿Pero cómo lo hacen? ¿Observan nuestro comportamiento en distintas circunstancia y luego responden en consecuencia? ¿O aprenden por experiencia, respondiendo a lo que sucede a su alrededor?
Para averiguarlo, Udell y sus colegas pusieron en marcha dos experimentos para comparar cómo actúan perros domésticos, perros pastores y lobos dándoles la oportunidad de pedir comida, ya sea a una persona atenta o a una persona a la que el animal no puede ver. Así comprobaron por primera vez que los lobos son capaces de reclamar comida acercándose a los humanos atentos. Esto demuestra que ambas especies - domésticos y no domésticos - tienen la capacidad de comportarse de acuerdo con el estado de atención de un ser humano. Además, tanto los lobos como los perros fueron capaces de mejorar rápidamente su desempeño con la práctica.
Además, llegaron a la conclusion de que los perros que viven en un ambiente doméstico son más sensibles a los estímulos predecibles en los seres humanos atentos que los dedicados al pastoreo. El comportamiento canino, concluyen, “se debe a la voluntad de los animales de aceptar a los seres humanos como compañeros sociales, combinada con una capacidad para seguir los movimientos y las acciones de las personas para recibir confirmación”.
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Perros de la nieve
¿Por qué a los perros no se les congelan las patas en la nieve?
Científicos japoneses de la Universidad Yamazaki Gakuen de Tokio han investigado por qué los perros domésticos pueden dar largos paseos por la nieve sin sentir apenas frío en las patas. Aunque es cierto que las patas de los canes tienen almohadillas que contienen abundante grasa –que se enfría menos que otros tejidos– también tienen un gran área superficial expuesta que, en teoría, les haría perder calor.
En seres humanos expuestos a temperaturas frías extremas, en las extremidades se produce una vasoconstricción que reduce el flujo de sangre a los pies y las manos y asegura que la sangre que circula por el resto del cuerpo no se enfría demasiado. No obstante, este mecanismo de defensa también puede desembocar en lesiones en la piel, isquemia y, en último extremo, necrosis de las extremidades, que puede conducir a una amputación.
Entonces, ¿por qué a los perros no les sucede lo mismo? Usando un microscopio electrónico de barrido, Hiroyoshi Ninomiya estudió las patas de cuatro perros adultos y comprobó que las arterias que proporcionan sangre a las almohadillas de sus extremidades tienen redes de diminutas venas y vénulas que intercambian calor. Cuando la sangre caliente llega a las patas por las arterias, el calor se transfiere a las vénulas, asegurando que la sangre se mantiene a buena temperatura antes de volver al cuerpo. Así se evita que el cuerpo se enfríe a la vez que las patas se mantienen a una temperatura adecuada. Un sistema similar de protección frente a la congelación ha sido identificado en los pingüinos antárticos y en los delfines.
Los hallazgos, publicados en la revista Veterinary Dermatology, sugieren que los primeros perros se originaron en climas fríos, donde estos rasgos de su anatomía suponían una ventaja evolutiva para sobrevivir.
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